Cogiendo bien duro con la rubia de mis sueños. Me hace todas las guarradas que le pido

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Estaba detrás de esta pendeja desde que la vi entrar por el bar donde suelo ir a tomar chelas con los amigos. Platicamos un poco y me enteré que la pendeja vivía cerca del bar y solía venir siempre para desconectar del trabajo. Le dije que si quería desconectar de verdad y que se le olvidaran todos los problemas yo sabía cómo hacerlo. Me la llevo a mi casa y me la cojo con todas mis ganas. La pendeja me chupa la verga bien rico y la penetro hasta que nos corremos de gusto y de tener este sexo salvaje que nos hace perder la cabeza.

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