Cuando tenemos un descanso nos vamos al almacén a coger

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Los fines de semana trabajo en un restaurante y estoy todo el tiempo atendiendo a los clientes. Tengo una compañera que también hace lo mismo que yo y nos llevamos un chingo de bien. Cuando hay un descanso y sin que nadie nos vea nos metemos en el almacén y cerramos la puerta. Ella es muy ardiente y se quita el sujetador para que vea sus bonitas y bien puestas tetas mientras me chupa la verga. Está totalmente fascinada con mi pinga y yo estoy encantado de las mamadas que me hace cuando tenemos un descanso. Su boca es una pinche locura como se traga mi vergota dura.

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