Dándome un festín con la panocha de mi hermanastra

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Mi nueva pariente es una morra que me pone cachondo todas las mañanas. La despierto y le destapo las sabanas para ver su cuerpo tan chingon. La convenzo para que hagamos travesuras y empiezo tocándole y masajeándole sus bonitos pechos, con esa pezones rosados y grandes que tiene. Su mirada entre inocente y lujuriosa me pone la verga palpitando. Me saco mi pene duro y su boca empieza a chupar como una perra. Me lame todos los huevos y cuando llega la hora de penetrarla su panocha se abre entera para mí. Espero que la pendeja de mi nueva hermana no se eche nunca pareja y sea toda para mí.

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