Dos franceses tienen sexo duro con una desconocida

Esta chava está sola en un bar mientras que dos franceses la observan sin quitarle ojo de encima. Ella no tiene saldo en el móvil para llamar al novio y los weys la invitan a su casa para que pueda contactar con el novio. Ella ve los enormes consoladores que tienen y no le desagrada en absoluto, es más, se deja tocar y quiere pinga para su boca. Le hace una mamada muy potente y con la ayuda de los enormes penes de plástico se la cogen bien duro, tanto, que le dejan las nalgas rojas y el culo abierto de tanto sexo anal.  

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