Dos lindas morras me chupan la verga

Voy detrás de dos ángeles que me conducen a la habitación donde creo que voy a ver las estrellas de cómo me van a comer la verga. Ya me han platicado que mi pinga va a sentir lo que nunca ha sentido con sus lenguas traviesas y sus gargantas profundas. Yo me dejo llevar y una vez estamos dentro y hemos visto el paisaje, llega la hora de que sus rodillas toquen el piso y se pongan a mamarme la riata, que la tengo tan excitada que voy a estallar. Sus bonitas caras se disponen a lamerme todo el pene y me lo paso tan chido que creo que voy a casarme con ellas.  

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