Le ofrezco mi ano a mi patrón para que no me falte el trabajo

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Tengo una vida un tanto pendeja y para que mi patrón me deje trabajar en su casa tengo que ofrecerle mi culo. Cuando llega el momento y estamos en la cama los dos al final me gusta cuando me la mete profundo y el wey tiene la verga bien dura que me da un chingo de placer cuando la tengo adentro. Tengo la panocha ardiendo cuando estamos cojiendo y casi me meto la mano entera de la calentura que me entra por el cuerpo. Espero que nunca me despida el pendejo que yo tendré siempre el culo listo para él.

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