Sexo casero en la oscuridad del dormitorio

Todo trascurre en la oscuridad de mi cuarto. Tengo a la morra más bella de la tierra con mi verga en su boca y sin parar de mamar. Esos labios húmedos al contacto con mi verga hacen que me la ponga más y recta que el mástil de una bandera. Su cuerpo está caliente y listo para mi verga y nos pegamos los cuerpos. Una vez tengo mi pinga dentro de ella no dejo de penetrarla. mi bella amante siempre quiere más y pasamos un chingo de tiempo dándole al sexo, hasta que la tengo bien satisfecha y sudando como las gallinas en el gallinero.

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