Tan morrita y con tantas ganas de cojer que le abren la panocha con una verga dura

No suelo llevarme a mi cama a pendejas tan morritas pero esta chava me tiene ganado. No habla mucho y es nueva en nuestro grupo de amistades, pero cuando vi su cuerpecito tan delicado y su cara de no haber roto un plato en la vida me dije que me la tenía que cojer. No tarde mucho tiempo en llevarla a mi terreno y seducirla. Me la lleve a mi casa y cuando estábamos en mi habitación le quite el envoltorio. Sus pequeños pechos, sus curvas y su panocha delicada hicieron pasar una de las mejores tardes de mi vida.

110416 views

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *