Tan morrita y con tantas ganas de cojer que le abren la panocha con una verga dura

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No suelo llevarme a mi cama a pendejas tan morritas pero esta chava me tiene ganado. No habla mucho y es nueva en nuestro grupo de amistades, pero cuando vi su cuerpecito tan delicado y su cara de no haber roto un plato en la vida me dije que me la tenía que cojer. No tarde mucho tiempo en llevarla a mi terreno y seducirla. Me la lleve a mi casa y cuando estábamos en mi habitación le quite el envoltorio. Sus pequeños pechos, sus curvas y su panocha delicada hicieron pasar una de las mejores tardes de mi vida.

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