Tengo atada a una morra de caramelo de pelo rosado

Ahora tengo a esta morra de pelo rosado y piel blanca atada de manos esperando que le meta los dedos por sus braguitas hasta llegar a su panocha. Le acaricio su raja y más adelante le pongo la verga en la cara para que me la chupe. Ella me mira con esos ojos grandes y azules como una gata que quiere su leche y me da una mamada para que tenga después toda la crema dentro de ella. Cojemos al estilo perrito y mi pinga gruesa entra dentro de ella hasta que me vengo dentro. Mi semen sale lentamente de su cuerpo.  

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